domingo 15 de noviembre de 2009

El viaje de N.Lool











( I )




Todo acaba o comienza en el instante en que Lool inicia la bajada a la salida de aquél aeropuerto.
Busca con la mirada a un hombre; le prometió estar allí, la llevaría por la ciudad.
Lo encuentra. Una mano le saluda desde un coche que se acerca, ve medio rostro solo interrumpido por el retrovisor. Es él, lo reconoce. Cree conocerlo desde siempre.
Lool habla de los pormenores del viaje: " Hubo que esperar mucho, la lluvia."
Dice haber sentido miedo. Miente. Será la primera vez de muchas, de su estancia con él.
El hombre la abraza, la levanta del suelo. Lool ríe. La risa se convierte desde ese momento en algo tangible.

- ¿Cuántos días te quedarás?
- Tres.

Él no sabe aún, Lool al igual que él, lo desconoce todo, se interrogan.
Durante el trayecto hasta la pensión, más allá del borde de la carretera, hacia lo alto, corderos de lanaje pardo, hasta ahora impensables para ella, pasan como una pincelada rápida sobre un lienzo.
Se dirige a él. Le pregunta: " ¿Los corderos no son blancos? "
El hombre no sabe que decir, nunca. Habla sobre porcentajes, estadísticas de la zona.
Lool se despereza, le pide que conduzca más despacio.
Echa medio cuerpo por la ventanilla, le ruega que lo haga aún más lento.
Quiere fotografiar aquellos corderos, quiere llevarlos con ella, indelebles, en su memoria.





Continuará

jueves 12 de noviembre de 2009

Al borde de la cama





Tres días en estado febril, de tiritones, sofocos y termómetro bajo el sobaco- en estas cuestiones siempre me he decantado por un cierto estilo más bien clásico- te sirven para sacar algo bueno de todo ello: el delirio.
Cuando estás subida en él (en el delirio) tu mente se enajena del cuerpo, lo único que te pide a cambio es agua ¡qué ricura! y deja que te pasees a tu santa voluntad. ¿Y a dónde vas? Al desierto- lo normal en estos casos-; allí eres picada por una víbora que sale del único arbusto que existe a cien kilómetros a la redonda, y sin saber cómo (no, no ves a Le Petit Prince, en el delirio pronuncias correctamente el francés) sino a Popeye el Marino que sin quitarse la pipa de la boca empieza a chuparte (el veneno) y eso si que no; supondría el fin de tu aventura y como no estás dispuesta a ello, le das un par de hostias que lo tumbas; y sales corriendo con la víbora que no se suelta de tu pierna y a Popeye gritándote: -¡¿A dónde vas desgraciá?! 
Hacia el aeropuerto.







Ya en el aeropuerto llegas hasta la pista de aterrizaje (no tienes que pasar controles) donde Bogart aún se está despidiendo de la Bergman; y tú como no te callas ni una, les sueltas: " A ver cuando termináis que sois mu cansinos" pero como no te hacen ni puñetero caso, porque ellos siguen ahi, dándole a lo mismo y en blanco y negro, tú te decides a pilotar el avión (sabes pilotar) y diriges todas las coordenadas hacia Barcelona, no quieres perderte El Salón del cómics- ya que estás...-; Aterrizas allí mismo, en el centro del salón ¿Y con quién crees que te topas? Con Spiderman. Y te dices para ti misma:" Lo he hecho con muchos tipos de hombres, pero con uno que además sea araña, jamás" Así que lo hacéis allí mismo, bajo la mirada de una cantidad ingente de curiosos- curioso menos pa´arriba, curioso menos pa´abajo- una viñeta a cuatro manos que os queda de lujo, tanto que cuando vuelves a casa la llevas a enmarcar y la colocas encima de la chimenea, en el lugar que ocupaba hasta ese momento el cuadro de los renos (herencia familiar).








Al cuarto día desaparece la fiebre; si, pero miras esa viñeta enmarcá encima de la chimenea; y te dan unas ganas de echarte cubitos de hielo por la rabadilla...; y todo para que así vuelva el delirio.







Rick- Venga tonta, entra ya al avión, que pillarás la gripe.
Ilsa- ¿Estás seguro, Ricki?
Rick- Tengo que pensar por los dos, tú  estás como una chota, además, si no lo haces
           te arrepentirás, podrían quitarte el asiento que da a ventanilla.
Ilsa- ¿Y nuestro amor, Ricki?
Rick- Siempre nos quedará Disneyland.






Os presento el dibujo que me ha regalado Jose Luis Gaitán, Nikté convertida en una heroína de cómics, va para él mi total y sincero agradecimiento por tanta generosidad de alguién a quién apenas conozco.
Eso es lo bonito de este mundo de los bloguers.

domingo 1 de noviembre de 2009

El servicio bien, gracias.










- ¡¡¡ Getrudiiis!!!
- Sí, señoriiita.
- ¿Regó al canario como le dije?
- Si, señoriiita.
- ¿Puso la comida a los geranios?
- Si, señoriiita.
- ¿Satisfizo la fogacidad de mi querido esposo?
- ¡¡No!! Si, señoriiita.
- Bien; recite algunos versos eliotianos.
- "Y la familia lo llamó
  por el jardín toda la tarde
  mientras dormía en el salón.
  Y no hace mucho sacó afuera
  ¡tres gatitos de la chistera!
  Y diremos: ¡Ah!
  ¡Es imprevisto!
  ¿Habéis visto
  gato tan listo
  como el mágico Mefistolisto?"
- Ahora haga el pino.
- .atiiiroñes, iS
- Ya puede retirarse.









 Y una...
Se oprime las ubres,
se quiebra las reglas,
se regala.